Para nuestra sorpresa y sin imaginárnoslo en el desván había un montón de fotos de chicas que se parecía a Clara y a mí, habrían alrededor de treinta fotos con seis chicas diferentes algunas fotos con las chicas en sus días normales y alguna con las chicas muertas; se me pusieron los pelos de punta porque entre esas fotos estaban las de Clara y las mías. Miramos las fotos y luego miré a Clara. Se puso a llorar.
La consolé y mientras se le caían las últimas lágrimas se oyó en un altavoz una voz un poco seca de un hombre de mediana edad que dijo con voz grave y parecía reírse:
- Bueno chicas ya habéis descubierto porque os sentíais observadas a veces últimamente -se ríe- bien, pues ahora os queda saber cómo podéis salir de aquí, que supongo que os interesará porque tendréis ganas de salir. Sólo hay una forma de que os deje salir y es que una de vosotras dos saldrá con vida, la otra no saldrá porque... estará muerta. Bien pues con esta orden ya sabéis cómo salir de aquí.
Con esto la cara se me cambió por completo, estuve a punto de ponerme a llorar pero pensé que no serviría de nada así que no lo hice. En mi estado de confusión empecé a andar rápido por toda la habitación y me di cuenta de que había un baúl.
Lo abrí y como no, me encontré con otra sorpresa.
viernes, 6 de julio de 2012
domingo, 1 de julio de 2012
Capítulo 5
Las dos andábamos cuidadosa y sigilosamente por el pasillo oscuro no era muy ancho y las luces que estaban en la pared parecían viejas porque tenian mucho polvo y estaban medio fundidas. Clara y yo íbamos cojidas de la mano porque teníamos miedo, avanzamos hasta que vimos una puerta cerrada. La intentamos abrir pero no pudimos porque tenía un candado, creo que porque el cerrojo estaba ya muy oxidado.
Entonces Clara se dió cuanta de que habia una trampilla en el techo, me dijo que la intentara abrir y para ello, me cogió ya que estaba un poco alta. esta si se pudo abrir aunque costó un poco.
Se abrió y tenía unas escaleras de madera un poco desgastadas por el paso del tiempo pero pudimos subir con cuidado hasta llegar a una especia de desván.
Allí pudimos observar con asombro un desván normal y corriente, pero eso no era lo que más nos llamaba la atención; nos quedamos aterrorizadas y a la vez sin palabras al ver lo que el desván contenía porque no nos lo hubieramos imaginado nunca.
Entonces Clara se dió cuanta de que habia una trampilla en el techo, me dijo que la intentara abrir y para ello, me cogió ya que estaba un poco alta. esta si se pudo abrir aunque costó un poco.
Se abrió y tenía unas escaleras de madera un poco desgastadas por el paso del tiempo pero pudimos subir con cuidado hasta llegar a una especia de desván.
Allí pudimos observar con asombro un desván normal y corriente, pero eso no era lo que más nos llamaba la atención; nos quedamos aterrorizadas y a la vez sin palabras al ver lo que el desván contenía porque no nos lo hubieramos imaginado nunca.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)